viernes, julio 11, 2008

El Pozo

Me está tomando, su fulgor corre como un río de lava por mis venas y ya me tiene arrinconada sobre la última piedra que sobresale en la superficie. Las salpicaduras de su veneno me queman los pies y las heridas atraviesan mi piel como crueles tuneladoras. No hay parcela de mí que no consiga acaparar; mi familia, mis amigos, mi pareja, mi trabajo, mis hobbies...todo cabe en sus manazas incandescentes, con una me las arrebata y con la otra me estruja hasta que sangro por los poros.

Me voy convirtiendo en un despojo humano y aunque soy consciente de ello no hay mucho que hacer. A lo lejos veo un punto de luz y cuando creo que ya he tocado fondo el suelo siempre acaba cediendo un poco más bajo mis pies y me sigo hundiendo sin remedio. Hace bastantes metros de caída que ya no me topo con las raíces salientes de vegetación que asomaban de las paredes de ladrillo de las que alguna vez me he podido agarrar, se ve que ya no nacen a esta profundidad.

Creo que es el fín, no tiene sentido seguir braceando; "¿Tú tienes aún fuerzas?, sálvate entonces, no lo dudes ni por un instante. No hay porqué alimentar esta furcia boca con dos cuerpos en vez de uno sólo". La humedad es como un fardo que cae a plomo sobre mis pulmones. "Ya te veo, lo estás haciendo fenomenal, sigue subiendo y no mires atrás". A mi familia la he dejado sollozando en casa, imagino que sabían lo que me esperaba aquí abajo; "pero tú no, no lo esperabas y no te lo mereces, me refiero a esta muerte. Al fín y al cabo fui yo la quiso asomarse y tratar de beber un poco de agua". Cada vez está más lejos de mí, tiene unos brazos poderosos no en vano los ejercitaba muy a menudo en el gimnasio, siempre que tiene ocasión. Al final será como aquel diminuto punto de luz que se atisba arriba del todo, será algo pequeño y lejano y se convertirá tan sólo en un recuerdo, y el recuerdo acabariá por parecer un sueño, y el sueño se diluirá como el suelo bajo mis plantas.

"¿Me oyes?, agarra las raíces más gruesas, ellas te guiarán a la salida. Son sabias éstas, pues conocen la tierra mejor que nadie". Mi respiración está entrecortada, tan sólo se escucha el incesante goteo en la oscuridad. Estoy agotada y no puedo más que acurrucarme en un rincón del agujero tal y como solía hacerlo en mi cama. Quisiera gritar y gemir de desesperación mientras espero mi muerte pero no me sale más que una lágrima reseca que trato de exprimir al máximo mientras sorbo por la nariz. Incluso el llano me ha abandonado, siquiera la tristeza tampoco es mi aliada en este martirio, me contemplo horrorizada pues estoy muerta en vida y mis propios ojos son testigos de mi podredumbre.

domingo, junio 29, 2008

Pudimos


Creo que pudimos, al menos eso me dicen los claxonazos que escucho desde mi ventana cuando son la una y media de la madrugada. Me pregunto cual será el índice de absentismo laboral mañana, creo que la televisión, y a la postre el CIS, deberían ocupar sus sofisticados métodos porcentuales en averiguar este curioso dato del absentismo en vez de determinar cuánta agua gastamos los españoles durante el descanso del partido contra Italia.

El Rey es un tipo divertido, no sé si será congénito en los Borbones o qué, pero es un tipo auténtico como pocos; es el único capaz de enterrar la cara entre las manos lamentando una oportunidad fallida del combinado español y al alzar de nuevo la vista, estar más rojo que la camiseta de los futbolistas. El protocolo es una filfa si se trata de un gol del "Niño", menos mal que ahi está doña Sofía para contener a su marido, no sabemos si por la cualidad de la mesura o porque aún le escuece el 2-1 que le metimos a Grecia.

Zapatero no gafó a nadie al final. Mi absurda obsesión por localizar mensajes políticos subliminales donde no los hay me hizo escuchar "talante de los jugadores" en vez de "talento". Además, el Presidente del Gobierno demostró tener muy poco sentido del humor al censurar días atrás la página web http://www.zapateronovayas.com/ donde miles de españoles firmaron un simpático bando alegando que no querían que acudiese al palco "el cenizo de Zapatero". Al final fue, pin con la banderita de España incluído y corren rumores que sus asesores en la Moncloa ya preparan el lanzamiento de la página web: http://www.zptedamuchasuerte.com/

Entre rubias despampanantes y celebridades varias las cámaras estaban más atentas a la grada que al campo. Imagino que a los peces gordos de Telecinco no les habrá gustado mucho que la competencia explotase la imagen de Fernando Alonso antes, durante y tras el partido, Lobato debía estar mordiéndose las uñas en casa carcomido por los celos. También la Merkel acudió a la cita con sus compatriotas, pero esta vez vino sóla, no la acompañaba su escote.

Han pasado más de tres horas desde que el árbitro pitara el final del encuentro. El partido, por cierto, me ha parecido bastante aburrido. Supongo que influye el hecho de que Torres metiera la punta de la bota justo cuando estaba aliviando mi vejiga en el cuarto de baño. Me ha gustado el abrazo de Casillas al Rey, mataría por saber que se han dicho; y me ha gustado imaginar el mágico instante en el que un hombre de sesenta y nueve años cruza el umbral de puerta de los vestuarios ajeno al bullicio que le rodea para digerir él sólo la proeza de su vida. El silencio que a veces tiene la victoria, el simple goteo de un grifo de ducha, el ruido de la respiración agitada que produce la euforia del trabajo bien hecho. Los latidos en las sienes que se confunden con el retumbar de los bombos del exterior. La paz.